Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. Representa un ángel que parece a punto de alejarse de algo a lo que mira atónito. Tiene los ojos desorbitados y las alas extendidas. Ve una catástrofe que acumula incansable ruinas y más ruinas. Querría demorarse y componer el destrozo. Pero sopla un vendaval que le empuja inexorable hacia el futuro al que el vuelve la espalda. Así me siento yo.